La video instalación “As Inside as the Eye can See” presenta dos ojos que tratan de verse el uno al otro lo más cerca posible. Se plantea una situación absurda, llevada al extremo, en la que la avidez de llegar a “ver” algo, de entrar a través de la mirada en otra persona y ver su intimidad, o establecer un espacio íntimo con la mirada, se vuelve un acto inútil, pues es precisamente la eliminación de la distancia lo que nos impide ver. Nos encontramos por tanto atrapados en la paradoja, tan cerca pero incapaces de ver mas que una imagen borrosa.
La mirada abandona entonces su función óptica para transformarse en un sentido háptico, percibiendo al otro no a través de la vista, sino por el roce entre las pestañas. La imagen resultante encarna a un ojo que late, toca y se relaciona íntimamente.